Porque El Congreso Es Menos Que La Suma De Sus Partes

Lunes, Febrero 7, 2011

Es popular estés días para amontar desprecio sobre los políticos quienes son el Congreso.  Pero no son el problema principal de la institución.  Congresista anterior Lee Hamilton explica “Porque el Congreso es Menos Que la Suma de sus Partes.”

Con una sesión productiva atrás y una mayoría nueva tomando control de la Cámara, la Loma Capital es un lugar enérgico en el momento.  La pregunta sobre la mente de todos – y no solo en Washington – es si esta energía sumaría a algo.
Con las explosiones de arreglos viniendo de líderes en ambos lados del Capital, esperaría mucha acción.  Aún que si pide americanos comunes sobre que esperan de legisladores, recibirá cinismo en mayoría.  En su vista, el Congreso es irredimiblemente roto o, al mejor, funcionando mal.  
Es tentador para desechar por inútil el problema como fundado en débil o descarado políticos – o un toxico mixto de ambos.  Existan, pero no son el problema en realidad.  Los miembros del Congreso no faltan dedicación ni motivación para hacer bien; ellos no son incapaces ni tan ciegos de poder que no sacrificaría el bienestar de la nación para adelanto personal.  Muchos son políticos competentes, legisladores muy comprometidos, y adentro de la gente más trabajadores que produce este país.  
El problema no es los propios miembros del Congreso; es que el Congreso es menos que la suma de sus partes.  He pensado mucho sobre porque este es el caso, y tengo algunos pensamientos sobre porque es así.  Claramente puede discutir que los desafíos están en la natura del propio Congreso.  Sus miembros quizás están talentosos individualmente, pero representan distritos muy diferentes, vienen al trabajo con varias perspectivas, y hay que responder a bastantes presiones.  Solo organizando las diferencias regionales, ideológicas, y políticos que ellos enfrentan es suficiente duro.  
Después hay problemas de estructura que bloquean un gobierno efectivo, desde la declina gradual de comités de conferencia de verdad y el proceso de asignaciones hasta el uso siempre de la ley filibustero del Senado: En el ’73-’74 sesión del Congreso (precedente al mayor esfuerza final para reformar el filibustero), había 44 filibusteros; en este último Congreso había 135.  Estas no son problemas sin arreglos, aunque una mudanza en el Senado para desarmar el filibustero reciente se cayó corto, y defensores de reforma tenían que conformarse con cambios más incremental pero positivos.  
En realidad, los problemas más difíciles del Congreso son casi culturales en forma.  Demasiadas actividades distraen legisladores del negocio serio de legislación.  
Formalidades del Congreso, legislando sobre temas frívolos (como llamando una oficina de correo), y dando oraciones sobre el país pueden tener algún valor, pero se reduce mucho el tiempo pasado en legislación serio.  
El más obvio de estos es dinero – no solo su influencia en haciendo decisiones políticos, pero su efecto en como miembros del Congreso se pasan su tiempo.  La presión para conseguir fondos es constante; la Loma Capital y sus recintos están ocupados en consiguiendo fondos la mayoría de las tardes, y los miembros se pasan un gran porción de su tiempo afuera de legislación para trabajar los teléfonos o asistir en eventos para conseguir fondos en su área.  La ecuación es sencillo: tiempo pasado cogiendo dinero es tiempo no pasado asistiendo al negocio de la gente.